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CANADÁ
Por lo general, la libertad de prensa se respeta en Canadá, y el
CPJ no sigue la situación en ese país sistemáticamente.
Sin embargo, el hostigamiento policial de periodistas que cubrían
manifestaciones; las investigaciones acerca de ataques violentos contra
periodistas; y las propuestas de ley contra el terrorismo, constituyeron
motivos de preocupación el pasado año.
Siguiendo la tendencia apreciada en el 2000, la policía hostigó
a los periodistas que cubrían manifestaciones. Varios comunicadores
fueron detenidos durante la Cumbre de las Américas, celebrada del
20 al 22 de abril en la ciudad de Quebec, entre ellos Charles East, fotógrafo
estadounidense de la agencia Sipa que cubría la cumbre para la
revista Time y que fue arrestado el 20 de abril y detenido por
tres días. Según se informó, la policía confundió
al periodista, quien estaba acreditado y llevaba un casco que lo identificaba
como miembro de la prensa, con un manifestante que había lanzado
piedras a un agente. La fotógrafa Louise Bilodeau, de las agencias
Stock y Clix y la revista L'actualité, fue arrestada por
corto tiempo el 21 de abril, según indicó Reporteros sin
Fronteras (RSF), organización pro libertad de prensa con sede en
París.
La organización pro libertad de expresión Canadian Journalists
for Free Expression (CJFE) informó que el 24 de junio agentes de
la Policía Montada Real de Canadá (RCMP) incautaron metraje
de video y demás material a Todd Lamirande, corresponsal de la
red televisiva Aboriginal Peoples Television Network en Kamloops, Columbia
Británica. Lamirande cubría una protesta contra la construcción
de un centro turístico que culminó en enfrentamientos entre
los manifestantes y los partidarios del proyecto en la zona. Tras haberse
negado el periodista a entregar el material grabado, los agentes de la
RCMP confiscaron el vehículo de Lamirande con todo lo que contenía,
inclusive sus cintas de video. Los agentes retuvieron las cintas hasta
que les sacaron copias, informó la CJFE.
Un perturbador incidente ocurrió en Columbia Británica el
25 de noviembre, cuando agentes de la RCMP al parecer se hicieron pasar
por un equipo de filmación para capturar a un prófugo que
había concedido entrevistas a los medios mientras huía.
De acuerdo con varios despachos de prensa, al prófugo se le hizo
creer que se iba a reunir con un equipo de filmación que quería
hacer un documental sobre su vida.
Durante el año hubo varias novedades en la investigación
del atentado perpetrado el 13 de septiembre de 2000 contra el periodista
Michel Auger. Auger, veterano reportero judicial del diario en lengua
francesa Le Journal de Montréal, había realizado
investigaciones sobre la pandilla de motociclistas Hell's Angels y la
mafia local. El 30 de mayo, una pareja fue arrestada por la presunta entrega
de información reservada sobre el periodista a la pandilla. Auger,
quien se recuperó por completo del ataque, relató al CPJ
que los dos sospechosos deben comparecer ante la justicia a principios
del 2002. Mientras tanto, Michel Vezina, quien fue arrestado en noviembre
del 2000 y acusado de facilitar la pistola utilizada en el atentado, fue
sentenciado a casi cinco años de prisión el 28 de septiembre.
La alarma por la creciente intimidación por parte de las pandillas
de motociclistas llevó al gobierno canadiense a aprobar una modificación
de última hora a las leyes contra el pandillerismo, modificación
que dispone severas sanciones por vigilar, amenazar u hostigar a periodistas
o emplear la violencia contra ellos, dijo Auger.
Por otra parte, las organizaciones de periodistas expresaron preocupación
por las propuestas de ley contra el terrorismo que fueron aprobadas tanto
por la Cámara de los Comunes como por el Senado de Canadá.
La CJFE ha criticado duramente un apartado que permite a los agentes del
orden público celebrar audiencias investigativas con el fin de
prevenir actos de terrorismo, señalando que los periodistas que
se comuniquen con terroristas o sujetos sospechosos de terrorismo para
conseguir información, pueden ser obligados a declarar sobre las
conversaciones que hayan tenido con ellos.
Otro inquietante apartado propone que se permita al Centro de la Seguridad
de las Telecomunicaciones (CSE), organismo perteneciente al ministerio
de Defensa, vigilar las comunicaciones entre canadienses y extranjeros.
La CJFE sostiene que la nueva ley es demasiado genérica y haría
que los periodistas que utilizan fuentes en el extranjero no puedan garantizarles
la reserva.
La violencia contra la prensa es relativamente rara en Canadá.
Sin embargo, al igual que en los Estados Unidos, los periodistas inmigrantes
enfrentan riesgos particulares. El asesinato en noviembre de 1998 de Tara
Singh Hayer, editor del mayor y más antiguo semanario en lengua
punjabi de Canadá, el Indo-Canadian Times, sigue sin resolverse.
Hayer, quien tanto en Canadá como en India criticaba abiertamente
la violencia de los fundamentalistas sij, había quedado parcialmente
paralítico luego de un atentado anterior.
En octubre del 2000, la RCMP arrestó a dos hombres en relación
con la explosión de una bomba en el vuelo 182 de Air India, en
1985, un atentado donde murieron 329 personas. Uno de los dos arrestados,
Ajaib Singh Bagri, también fue acusado del intento de asesinato
contra Hayer. El 10 de abril de este año, el Tribunal de Apelaciones
de Columbia Británica confirmó una decisión anterior
por la que se denegó a Bagri la libertad bajo fianza. El juicio
probablemente comenzará en septiembre del 2002.
La CJFE y la organización de escritores PEN Canadá informaron
que Tahir Aslam Gora, director y editor del semanario en lengua urdú
Watan, había sido amenazado por varios miembros extremistas
de la comunidad musulmana de Toronto desde principios del 2001, cuando
Gora escribió un artículo acerca de los derechos de las
mujeres musulmanas.
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