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ECUADOR
En general, la libertad de prensa es respetada en el Ecuador, pero los
periodistas se quejan de que los funcionarios del gobierno siguen culpando
a los medios de los problemas del país, entre ellos la incontrolable
corrupción.
Durante gran parte del año, el presidente Gustavo Noboa sostuvo
altercados con la prensa por la cobertura crítica que ésta
dio al fracaso de su gobierno en el manejo de una serie de quiebras en
bancos privados _una crisis que costó a los contribuyentes y titulares
de cuentas ecuatorianos cientos de millones de dólares_.
En enero, Noboa emitió un comunicado donde pedía a los medios
que mantuvieran «equilibrio en el servicio informativo», así como
«plena identificación con el sistema democrático». En julio,
Noboa acusó a la prensa de que «nos quieren dar una mala fama internacional
que a mí me cuesta remontarla en los viajes al exterior», según
el diario El Universo de Guayaquil. A finales de año, el
enfrentamiento continuaba, y Noboa y otros funcionarios de su gobierno
criticaban lo que consideraban como cobertura negativa de la gestión
gubernamental.
En agosto, un grupo poco conocido llamado Legión Blanca envió
varios extensos mensajes por correo electrónico a organizaciones
de derechos humanos locales y a los medios de comunicación. Además
de amenazar de muerte a activistas y de hacerse responsable de hostigarlos
e intimidarlos, el grupo amenazó a «supuestos comunicadores que
escondidos en sus computadoras, plumas, micrófonos o pantallas
insitan (sic) al comunismo, al caos y a la desestabilización democrática».
El grupo también se atribuyó el asesinato de Luis Fernando
Maldonado, productor de noticias y presentador del canal de televisión
Telesistema de Quito y quien fue asesinado el 8 de agosto en un aparente
intento de robo. Los periodistas locales desestimaron la confesión
del grupo por carecer de fundamento y sostuvieron que Maldonado no había
sido asesinado por su trabajo periodístico. Una fuente sugirió
que el grupo simplemente estaba tratando de engendrar el temor entre los
periodistas ecuatorianos.
En algunos casos, los políticos han utilizado demandas penales
por difamación para presionar a los periodistas. En julio, el diputado
del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE) Fernando Rosero presentó
una demanda penal por difamación contra Jorge Vivanco Mendieta,
subdirector y columnista del diario de Guayaquil Expreso. La demanda
se basa en varios artículos escritos por Vivanco, entre ellos uno
en el que criticaba al Ejército por no defenderse de acusaciones
que había hecho Rosero, quien había culpado al Ejército
de comprar armas defectuosas. Rosero también presentó una
demanda civil contra Vivanco en la cual pedía una indemnización
de un millón de dólares estadounidenses por concepto de
daños y perjuicios. Ambos casos se encontraban ante los tribunales
al momento de redactar este resumen.
También en julio la periodista Malena Cardona Batallas fue multada
y condenada a un mes de prisión por difamar al diputado del PRE
Roberto Rodríguez en una entrevista televisiva celebrada en mayo
de 2000 y en la cual Cardona le preguntó a Rodríguez sobre
la presunta apropiación indebida de un vehículo del gobierno.
El 14 de diciembre, la Corte Superior de Justicia de Portoviejo confirmó
la sentencia, la cual la periodista piensa apelar.
La Ley del Ejercicio Profesional del Periodista de 1975 requiere que todos
los periodistas locales tengan título universitario en periodismo
para poder inscribirse en la Federación Nacional de Periodistas.
Si bien esta ley casi nunca se aplica, durante el 2001 los sindicatos
de periodistas, los que plantean que las restricciones elevan el nivel
de la profesión, hicieron llamados para que se hiciera cumplir.
Sin embargo, en una decisión de 1985 la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, con sede en Costa Rica, determinó que las leyes
de colegiación obligatoria violan la Convención Americana
sobre Derechos Humanos.
El Artículo 81 de la Constitución de 1998 requiere que el
Estado garantice la libertad de información divulgando los documentos
públicos previa solicitud, pero el gobierno con frecuencia hace
caso omiso de esta obligación, la cual aún no ha sido codificada.
En agosto, una comisión integrada por miembros de varias organizaciones
de periodistas se reunió con el vocero presidencial, Oscar Zuloaga,
para hacer un llamado al gobierno a que cumpliera con el Artículo
81. Las autoridades todavía no han actuado.
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