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GUATEMALA
En medio del hostigamiento y la violencia contra periodistas, activistas
de los derechos humanos y jueces involucrados en casos publicitados, la
estabilidad política de Guatemala se deterioró considerablemente
en el 2001, y con ella, la libertad de prensa. El gobierno del presidente
Alfonso Portillo Cabrera, del derechista Frente Republicano Guatemalteco
(FRG), mostró poca tolerancia ante las críticas de cualquier
tipo.
Varios ataques fijaron la tónica del año. El 20 de febrero,
un grupo de manifestantes se congregó frente a las oficinas del
diario de Ciudad de Guatemala elPeriódico y amenazaron a
los empleados. Los manifestantes se identificaron como simpatizantes de
Luis Rabbé, el entonces ministro de Comunicaciones, Infraestructura
y Vivienda. Al parecer, las amenazas fueron resultado de la cobertura
que dio el periódico a la corrupción en las altas esferas
del gobierno, así como de las duras críticas de elPeriódico
a la conducta oficial de Rabbé, quien renunció meses
después.
A finales de marzo, cuatro periodistas de elPeriódico fueron
amenazados y atacados luego de haber revelado actos de malversación
en un banco controlado por el Estado. En otra noticia polémica
conocida como «Guategate», el diario Prensa Libre reveló
que en el 2000 más de 20 legisladores del FRG habían conspirado
para reducir un nuevo impuesto a las bebidas alcohólicas. El ex
dictador y actual presidente del Congreso, Gral. Efraín Ríos
Montt, fue implicado en el escándalo y despojado de la inmunidad
parlamentaria en marzo del 2001. En abril, Ríos Montt se quejó
de que la cobertura informativa del «Guategate» era parte de una campaña
orquestada para dañar su prestigio y asegurar su «linchamiento
político». En octubre de 2001, la investigación de Ríos
Montt y los demás legisladores fue archivada tras un fallo judicial
sumamente controvertido.
A principios de año, el magnate de los medios Ángel González,
de nacionalidad mexicana y cuñado del ex ministro Rabbé,
utilizó su imperio de la radio y la TV para librar una campaña
de desprestigio contra elPeriódico y Prensa Libre.
A través de varias empresas pantalla, González es dueño
indirecto de los cuatro canales de televisión privados de Guatemala,
lo cual viola las prohibiciones constitucionales contra los monopolios
y contra la propiedad de los medios de comunicación por parte de
extranjeros. González ha cancelado dos noticieros independientes
y ejerce una enorme influencia sobre la política guatemalteca.
Además, González ha sido uno de los principales financistas
de las campañas políticas del presidente Portillo, y Rabbé
es un ex ejecutivo del imperio mediático de González. González
también ha sido vinculado a turbios negocios en Perú, donde
presuntamente intentó ganar control del Canal 13 de televisión
en contubernio con Vladimiro Montesinos, el asesor de inteligencia peruano
caído en desgracia, según fuentes peruanas.
Aunque el presidente Portillo dice estar preocupado por el monopolio televisivo
de González, ha hecho poco por desmantelarlo. Si bien el presidente
se ha comprometido a abrir a la competencia la licitación de los
dos canales de televisión restantes son propiedad del Estado
y en la actualidad no transmiten ninguna programación, no
se ha llevado a cabo ninguna acción concreta.
El 30 de noviembre, Día del Periodista Guatemalteco, el Congreso
unicameral y controlado por el FRG aprobó un proyecto de ley que
exige que todos los graduados universitarios, inclusive aquéllos
con títulos de periodista, se inscriban en asociaciones profesionales
conocidas como colegios. El proyecto de ley fue enviado a continuación
al presidente Portillo, a quien la Asociación de Periodistas de
Guatemala (APG) y otras organizaciones internacionales pro libertad de
prensa le pidieron que lo vetara. Portillo prometió vetarlo si
determinaba que la propuesta podría perjudicar los intereses de
los periodistas.
La prensa guatemalteca recientemente ha hecho un esfuerzo mayor por defenderse
de la interferencia y el hostigamiento del gobierno. Además del
activismo de la APG, el Centro para la Defensa de la Libertad de Expresión
organizó su primer seminario en junio del 2001.
Los periodistas del interior son víctimas de actos de hostigamiento,
amenazas, intimidación y violencia. El 5 de septiembre, el periodista
radial Jorge Mynor Alegría Armendáriz fue asesinado en las
afueras de su hogar en Puerto Barrios, en la costa caribeña, departamento
de Izabal. El periodista era presentador de un programa vespertino de
llamadas que con frecuencia trataba la corrupción y los manejos
poco éticos de los funcionarios públicos. Luego de la muerte
de Alegría, su colega Enrique Aceituno renunció a su cargo
de presentador de un noticiero local, diciendo que había recibido
amenazas de muerte por criticar a las autoridades locales.
El asesinato de un periodista fue resuelto en el 2001. El 19 de febrero,
un tribunal sentenció al ex vigilante Gustavo García a 15
años de cárcel por el asesinato del fotógrafo de
Prensa Libre Roberto Martínez y de dos transeúntes
en abril del 2000, durante una protesta generada por el aumento de los
pasajes de autobús. A la empresa de seguridad que empleaba a García
le ordenaron pagar 150 000 quetzales (20 000 dólares estadounidenses)
por concepto de daños y perjuicios a la familia de Martínez.
El segundo acusado, también un vigilante, fue absuelto.
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