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PERÚ
El estado de la libertad de prensa mejoró notablemente en Perú
durante el 2001. La victoria del centrista Alejandro Toledo, quien derrotó
al candidato izquierdista Alan García en la segunda vuelta de las
elecciones presidenciales del 3 de junio, devolvió la democracia
al Perú, un país que sufrió 10 años de gobierno
autoritario bajo el ex presidente Alberto K. Fujimori.
En junio, el siniestro asesor de inteligencia de Fujimori, Vladimiro Montesinos,
fue capturado en Venezuela y extraditado al Perú. Actualmente se
encuentra encarcelado en una prisión de máxima seguridad
y encara un sinnúmero de cargos entre los que se encuentran corrupción,
fraude, lavado de dinero y tráfico de armas. Fujimori, quien permanece
en exilio voluntario en el Japón, también encara numerosos
cargos de corrupción en el Perú.
Durante el 2001, la aparición de los «vladivideos», una colección
de cintas que Montesinos grabó secretamente, probablemente para
extorsionar y sacar dinero a los que aparecen en ellas, estremeció
al país. Las cintas surgieron por primera vez en septiembre de
2000 cuando el independiente Canal N transmitió un video en el
que Montesinos sobornaba a un congresista de la oposición. Las
grabaciones reivindicaron a la prensa independiente que, liderada por
los diarios El Comercio, La República y Liberación,
ha enfrentado hostigamiento y demandas por difamación por cubrir
actos de corrupción y violaciones de los derechos humanos durante
el régimen de Fujimori.
Cada nuevo capítulo de los «vladivideos» revelaba las descaradas
medidas que Montesinos y Fujimori tomaron para corromper la legislatura,
la judicatura y los medios. Con la complicidad de los dueños de
los canales de televisión, el par orquestó la cobertura
de los medios para asegurarle a Fujimori un tercer período presidencial,
considerado inconstitucional por muchos, en abril del 2000. Sus tácticas
incluyeron sobornos, persecusiones judiciales, manipulación de
la publicidad gubernamental, amenazas e incentivos tributarios. En un
video dado a conocer en febrero, Montesinos presumía diciendo:
«Están todos [los canales de TV] alineaditos. Todos los días
tengo una reunión con ellos acá y planificamos lo que sale
en los noticieros de la noche».
Varios dueños de los medios han sido acusados de crímenes
que van desde el fraude y el tráfico de influencias hasta la conspiración
para cometer delitos. En un grupo de «vladivideos», José Enrique
Crousillat y su hijo José Francisco Crousillat, dueños de
América Televisión Canal 4, pueden verse aceptando miles
de dólares en efectivo de manos de Montesinos. En febrero, José
Francisco Crousillat admitió haber recibido 9 millones de dólares
de Montesinos a cambio de tener carta blanca para dictar el contenido
de la programación del Canal 4 y así favorecer la candidatura
de Fujimori. Tanto el padre como el hijo ahora son fugitivos. Los hermanos
Samuel y Mendel Winter, propietarios minoritarios de Frecuencia Latina
Canal 2, quienes conspiraron con Montesinos para arrebatar el canal a
su dueño, el empresario de origen israelí Baruch Ivcher,
se encuentran ahora en la cárcel.
Otro video, dado a conocer en febrero muestra al empresario Genaro Delgado
Parker antiguo dueño de Red Global de Televisión-Canal 13,
negociando con Montesinos el despido en 1999 del acérrimo crítico
de Fujimori y periodista de televisión César Hildebrandt
a cambio del apoyo de Montesinos en varias disputas legales sobre la propiedad
del canal. Delgado Parker ahora enfrenta una investigación por
conspirar para delinquir.
La campaña de difamación que el gobierno de Fujimori orquestó
en contra de la prensa independiente y la oposición de 1998 a 2000
fue expuesta aún más en el 2001. La prensa chicha,
un grupo de periódicos sensacionalistas que se deleitaba publicando
acusaciones infundadas acerca de periodistas independientes y políticos
de la oposición, llevó a cabo la campaña. En marzo,
un juez prohibió a varios propietarios de periódicos sensacionalistas
abandonar el país luego de que la investigación de un fiscal
público diera a conocer pruebas de que el gobierno había
financiado directamente a los periódicos sensacionalistas.
La complicidad de los medios de radiodifusión con el gobierno de
Fujimori provocó un intenso debate nacional sobre qué acción
tomar en contra de los propietarios corruptos de los medios y sus canales
de televisión. Algunos, como el reconocido escritor peruano Mario
Vargas Llosa, propusieron darle el poder a la judicatura de revocar la
licencia de los canales de televisión que apoyaron a Fujimori.
En diciembre, el gobierno de Toledo propuso la Ley de Modernización
y Transparencia de los Servicios de Telecomunicaciones, la cual un subcomité
del Congreso estudiaba al momento de redactar este resumen. Concebida
para prevenir la manipulación y el abuso de los medios de radiodifusión,
el proyecto de ley crearía una comisión de radio y televisión,
compuesta de representantes del gobierno y la sociedad civil, para supervisar
y revisar el proceso de entrega de licencias de televisión.
A pesar de las marcadas mejoras en el estado de la libertad de prensa,
los ataques y las amenazas en contra de los periodistas continuaron en
el 2001. Los periodistas del interior volvieron a correr los mayores riesgos.
Asaltantes no identificados atacaron a Luis Samuel Zevallos Hidalgo, un
periodista de la emisora Radio La Oroya en Yauli-La Oroya, en el departamento
de Junín, aparentemente por haber transmitido una grabación
donde se escuchaba a un funcionario local sobornando a un comerciante.
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