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| Paraguay | ||
| Los medios de comunicación
paraguayos se encontraron profundamente dividos por un
conflicto constitucional entre el Congreso y el
presidente que polarizó a la nación
entera y amenazó con socavar la
frágil democracia del Paraguay. La crisis política comenzó en 1998, cuando el general Lino Oviedo, quien encabezó un fallido golpe en 1996 contra el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy, surgió como el candidato presidencial preferido para sucederlo. Wasmosy convenció entonces a un militar tribunal a imponerle una sentencia de diez años de cárcel a Oviedo, por haber tratado de derrocarlo en 1996. Oviedo ripostó recurriendo a su compañero de plataforma, Raúl Cubas Grau, para que se postulara en su lugar. En mayo de 1998, Cubas ganó las elecciones y de inmediato perdonó a Oviedo. El Congreso, airado, amenazó entonces con destituir mediante juicio político a Cubas. Los partidarios de Oviedo, incluidos algunos periodistas, reclamaron a su vez la disolución del Congreso, no obstante la ausencia de una disposición constitucional para tal acción. Otros periodistas apoyaron la iniciativa del Congreso de deponer a Cubas. El 26 de enero del presente año, el Congreso pidió a un juez ordenar el arresto de cuatro periodistas locales por «tratar de instigar a la revolución». El Congreso acusó a Julio Osvaldo Domínguez Dibb, jefe de redacción del periódico La Nación; a Alberto Vargas Peña, columnista y escritor de la columna de opinión para La Nación; a Raúl Melamed, locutor de la radioemisora Montecarlo; y a Juan Carlos Bernabé, director de la radioemisora Nanawa, de cometer una pléyade de ofensas contra la constitución, principalmente porque abogaron por la disolución del Congreso mismo. El juez ordenó a Peña y Melamed cumplir sentencias de 10 días de cárcel, pero éstas no habían sido ejecutadas a finales de año. La crisis se agudizó en marzo, cuando el vicepresidente Luis María Argaña fue acribillado en Asunción. Muchos sospecharon del presidente Cubas y del general Oviedo como autores intelectuales del asesinato. El Congreso votó a favor de iniciar un proceso de destitución contra Cubas, quien a final de cuentas dimitió de la presidencia. Oviedo huyó del país para la vecina Argentina, donde recibió asilo político. Una vez que Cubas y Oviedo estaban fuera del cuadro, la situación política se estabilizó, pero los medios en sí quedaron divididos. El Sindicato de Periodistas del Paraguay, que representa a los medios de comunicación paraguayos, ha declarado que los periodistas que apoyaron a Oviedo y reclamaron la disolución del Congreso eran renegados cuyas acciones hacían peligrar la democracia del Paraguay. Otros periodistas discreparon firmemente, pero hacia finales de año la retórica había bajado de tono. Oviedo volvió al Paraguay en
diciembre, luego de que el presidente recién
electo de Argentina lo expulsara de ese país.
Puesto que el general ha jurado que será el
próximo jefe de estado electo del Paraguay, la
crisis parece estar lejos de ser resuelta. |