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ARGENTINA
A pesar de la catastrófica crisis económica que sufrió
Argentina durante el 2002 —que comprendió la cesación
de pagos de la deuda externa por un monto de 141 mil millones de
dólares estadounidenses, una fuerte devaluación de
la moneda, y el colapso del sistema bancario— los medios continúan
con libertad para informar acerca de cuestiones de importancia nacional.
Los argentinos, de los cuales un 50 por ciento vive por debajo
de la línea de pobreza, salieron a las calles en repetidas
ocasiones para protestar en contra de la incapacidad del gobierno
para manejar una economía en decadencia. Las empresas de
medios también han recibido un duro golpe. Una caída
abrupta tanto en los ingresos por publicidad como en la circulación
provocó que muchas publicaciones pequeñas y medianas
dejaran de existir y también generó problemas financieros
en algunas de las mayores editoriales, radioemisoras y canales de
televisión del país.
Según Lauro Laiño, presidente de la Asociación
de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), los medios
impresos enfrentan un período sumamente difícil debido
a los crecientes impuestos y a los costos más elevados en
los insumos importados que generó la devaluación de
la moneda. Laiño teme que la situación económica
pueda eventualmente dañar la capacidad de los medios para
cubrir las noticias con libertad. «La libertad de prensa no
puede garantizarse sin libertad para imprimir publicaciones»,
expresó al CPJ.
Entretanto, Editorial Perfil, la editorial más grande en
publicación de revistas de Argentina, se presentó
en convocatoria de acreedores en diciembre del 2001 y al mismo tiempo
peticionó a un juez para que anulara el estatuto de los periodistas
argentinos, que dificulta a las empresas despedir a profesionales
de prensa y exige a los empleadores que paguen paquetes indemnizatorios
sustanciales en los casos de despidos injustos. Un juez dictaminó
a favor de la empresa; y los trabajadores, por temor a quedar cesantes,
convocaron a una huelga que culminó 23 días después,
luego de que el Ministerio de Trabajo ayudara a negociar un acuerdo.
En un país en el cual prevalece la desesperanza y una total
falta de confianza en las instituciones democráticas, la
prensa continúa desempeñando un papel vital para dejar
al descubierto la corrupción, denunciar la represión
policial, y hacer públicas las historias de los ciudadanos
más empobrecidos del país. En septiembre, María
Mercedes Vázquez, reportera de LT 7 Radio Corrientes, reveló
las transcripciones de escuchas telefónicas que había
obtenido y demostró que varios funcionarios públicos
podrían haber participado en una conspiración para
deponer al gobernador de la provincia de Corrientes, en el noreste
argentino. Debido a la labor periodística de Vázquez,
el 6 de octubre un grupo de atacantes no identificados arrojó
una bomba en su domicilio, pero no hubo heridos. Anteriormente,
Vázquez había recibido amenazas de muerte y había
sido golpeada por haber informado acerca de un activista político
que había sido acusado de saquear comercios. La periodista
cuenta con protección policial desde febrero.
El CPJ documentó un número creciente de ataques en
contra de periodistas en el 2002. En una concentración política
a favor del ex presidente Carlos Saúl Menem el 19 de noviembre,
partidarios de Menem patearon y golpearon a tres periodistas de
la estación televisiva Canal 13 de Buenos Aires. El 23 de
noviembre, un legislador de una de las provincias del Sur argentino,
Tierra del Fuego, amenazó e intentó atacar a un periodista
después de que éste criticó el trabajo del
congresista.
Un proyecto de ley que busca derogar las disposiciones penales
relativas a la difamación y que fue elaborado por la organización
local para la defensa de la libertad de prensa PERIODISTAS, quedó
estancado debido a que el Congreso concentró la mayor parte
de su tiempo en investigar a la Corte Suprema de Justicia, acusada
por los legisladores de corrupción. Aprovechándose
de la situación, los políticos entablaron diversos
juicios por difamación en contra de periodistas y columnistas
que habían investigado casos de corrupción.
A mediados de octubre, la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos (CIDH) decidió aceptar una demanda en favor de la
revista de actualidad NOTICIAS, que había recibido un fallo
condenatorio de la Corte Suprema el 25 de septiembre del 2001, por
haber violado el derecho a la privacidad del ex presidente Menem
al informar acerca de su relación extramatrimonial con una
ex maestra de escuela. La CIDH continuaba analizando el caso a fines
del 2002.
Otro proyecto que actualmente se halla en el Congreso agregaría
tres artículos al actual Código Penal para sancionar
penalmente la operación de emisoras de radio comunitarias
que no posean permisos para transmitir. Muchas de estas emisoras
han esperado recibir los permisos durante muchos años, pero
el gobierno no ha respondido a sus reclamos. Algunas han continuado,
de todos modos, en el aire. En ocasiones, los políticos han
utilizado estas radios durante sus campañas políticas,
y muchas emisoras reciben o han recibido publicidad del gobierno.
En caso de aprobarse, la ley podría exponer a cientos de
trabajadores de radioemisoras de todo el país a condenas
de prisión.
El 17 de diciembre, Ernestina Herrera de Noble, dueña del
Grupo Clarín —uno de los conglomerados de medios más
grandes de América Latina— fue arrestada por la supuesta
adopción ilegal de sus dos hijos. Las acusaciones surgieron
a partir de una investigación en curso sobre irregularidades
en la adopción de menores durante la llamada «guerra
sucia» argentina de los años 70 y 80, en la cual más
de 30 000 personas murieron. Algunas fuentes sospechan que la detención
pudo haberse producido como represalia por la cobertura que hiciera
Clarín de un escándalo que involucró al ex
presidente Menem, quien sufrió arresto domiciliario durante
cinco meses por la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador durante
su gobierno. Clarín calificó a la detención
de Herrera de Noble como «abusiva, ilegal y con motivaciones
políticas». El CPJ continúa investigando el
caso.
El 23 de diciembre, un ex jefe de la policía local, Alberto
Gómez, fue sentenciado a prisión perpetua por haber
organizado el secuestro y asesinato del periodista José Luis
Cabezas. Cabezas, fotógrafo de NOTICIAS, quien fue encontrado
muerto el 25 de enero de 1997, en la ciudad de Pinamar, provincia
de Buenos Aires, después de haber fotografiado a un empresario
millonario a quien no le gustaba mostrarse en público y de
quien se sospechaba era el jefe de la mafia argentina.
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