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COSTA RICA
Sigue siendo escasa la información acerca del asesinato
del periodista Parmenio Medina Pérez, ocurrida en el 2001.
Aunque su muerte incrementó los esfuerzos para reformar las
anticuadas leyes de prensa de Costa Rica, la comisión legislativa
que se creó para analizar dichas leyes no realizó
ningún avance en el 2002, y entretanto, los periodistas costarricenses
continúan padeciendo la interferencia del Poder Judicial.
Medina, conductor del programa semanal de radio «La Patada»,
desde el cual denunció en repetidas ocasiones casos de corrupción
política, fue asesinado a balazos por atacantes no identificados
el 7 de julio del 2001. En septiembre del 2002, el presidente Abel
Pacheco de la Espriella le pidió al Poder Judicial que acelerara
la investigación sobre el asesinato y anunció que
si no se lograban avances, buscaría ayuda en la Oficina Federal
de Investigaciones (FBI) de los Estados Unidos.
El 23 de diciembre, la policía arrestó en San José,
capital de Costa Rica, al colombiano John Gutiérrez, quien
permanece en prisión preventiva en relación con el
caso Medina. Los investigadores creen que Gutiérrez, quien
ha vivido como refugiado en Costa Rica desde 1999, podría
haber actuado como intermediario en el asesinato. Gutiérrez
niega las acusaciones. Información que se ha filtrado a la
prensa de fuentes policiales sugiere que las autoridades están
investigando a cuatro sospechosos y a un empresario que supuestamente
había pagado a los sicarios 10 millones de colones (28 mil
dólares estadounidenses) para cometer el crimen. A fin de
año, el gobierno decidió que no convocaría
al FBI.
Los periodistas costarricenses no se mostraron dispuestos a investigar
el asesinato porque temen que la publicación de los resultados
de sus investigaciones pueda exponerlos a procesamientos penales
por difamación según el durísimo Código
Penal del país. El CPJ publicó un artículo
acerca del asesinato de Medina —que lleva por título
«El Silencio» y fue escrito por la periodista costarricense
Montserrat Solano Carboni— en la fecha del primer aniversario
de su muerte.
El temor de los periodistas a ser acusados y sancionados no carece
de fundamento. Mauricio Herrera Ulloa, periodista del diario La
Nación, con sede en San José, fue condenado por difamación
en 1999 por publicar información basada en acusaciones hechas
por publicaciones europeas en contra del ex diplomático costarricense
Félix Przedborski. Un tribunal de Costa Rica le ordenó
a Herrera pagar una multa equivalente a 120 días multa, así
como también las costas legales del demandante y 60 millones
de colones (200 mil dólares estadounidenses) por concepto
de daños y perjuicios. Después de varios procesos,
Herrera Ulloa continúa apelando el fallo judicial. El 28
de octubre, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
envió al gobierno del presidente Abel Pacheco un informe
que presentaba las conclusiones y recomendaciones sobre el caso
Herrera Ulloa y le solicitaba una respuesta en un plazo de dos meses.
A fines de año, el gobierno aún no había respondido.
En septiembre, un grupo de directores de diarios y miembros del
Colegio de Periodistas, presentaron varias propuestas ante la comisión
legislativa que se formó luego del asesinato de Medina para
revisar las leyes de prensa. La comisión estableció
un subcomité para que estudiara las propuestas, pero el informe
del subcomité, dado a conocer el 7 de noviembre, decepcionó
a los periodistas costarricenses, quienes criticaron al subcomité
por haber modificado las sugerencias de los periodistas de modo
tal que las propuestas seguían incluyendo restricciones.
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