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NICARAGUA
El 10 de enero, el presidente electo Enrique Bolaños Geyer,
del gobernante Partido Liberal Constitucionalista (PLC), asumió
el cargo con la promesa de combatir la corrupción. Con un
fuerte respaldo popular y de los medios, Bolaños se enfrentó
al líder del PLC y ex presidente Arnoldo Alemán, sobre
quien recaían sospechas de corrupción desde hace mucho.
En septiembre, un juez declaró culpables de corrupción
a varios colaboradores y parientes de Alemán, y los sentenció
a penas de prisión. Alemán, quien ocupa un escaño
en la Asamblea Nacional, escapó a la condena por su inmunidad.
El 12 de diciembre la Asamblea le levantó la inmunidad a
Alemán, y el 22 de diciembre el ex mandatario fue condenado
por lavado de dinero. A fines de año, Alemán permanecía
en arresto domiciliario a la espera de un juicio por otras acusaciones
de corrupción.
Las autoridades todavía no han aplicado la Ley 372, que
entró en vigencia en abril del 2001 y que exige que todos
los periodistas reciban autorización del Colegio de Periodistas
de Nicaragua para trabajar en cualquier medio. La Corte Suprema
de Justicia aún estudia un recurso por inconstitucionalidad
de la ley, que fue presentado en junio del 2001 por periodistas
y dueños de medios.
Cuando se les preguntó a los periodistas nicaragüenses
acerca de los problemas más serios que enfrentan, ellos mencionaron
la inestabilidad laboral, los bajos salarios, la falta de un código
de ética y la polarización y politización de
los medios. También se quejaron de la falta de acceso a la
información pública y la cultura de silencio que prevalece
en el gobierno.
A algunos periodistas les preocupa que el gobierno favorece con
publicidad paga a los grandes medios respaldados por el gobierno
de Bolaños y perjudica a los medios más pequeños
que no tienen vínculos con el poder. Al mismo tiempo, una
creciente crisis económica ha obligado a que los funcionarios
reduzcan la publicidad estatal. El diario La Noticia, que a pesar
de su baja circulación recibió un generoso monto por
concepto de publicidad estatal durante el gobierno de Alemán,
cerró sus puertas en septiembre, citando que no podía
sobreponerse a sus enormes deudas y a la escasez de publicidad estatal
y privada.
Un proyecto de ley que se propone mejorar el acceso a la información
del gobierno y que Bolaños había enviado a la legislatura
en marzo, avanzó muy poco en el 2002. A fines de año,
el proyecto estaba estancado en la Asamblea Nacional.
Diputados del PLC presentaron dos propuestas legislativas que se
consideraron restrictivas de la libertad de prensa y que fueron
retiradas en octubre luego de protestas de los periodistas. Una
de ellas, un proyecto de ley que «regula el delito de desacato
a los órganos del Estado», contemplaba condenas de
prisión de hasta cinco años por ofender en público
a funcionarios gubernamentales, según noticias difundidas
por los medios locales.
La prensa consideró a la segunda propuesta, la «ley
de protección civil del derecho a la vida privada y familia,
honra, reputación e imagen» como un intento de bloquear
la cobertura informativa de ex funcionarios gubernamentales del
PLC que eran objeto de investigación por su supuesta participación
en casos de corrupción.
El 11 de octubre y a pedido de la Fiscalía General, el Instituto
Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR) clausuró
abruptamente la radioemisora La Poderosa, aduciendo que su permiso
para transmitir no había sido registrado correctamente y
que la radio había adquirido equipo de transmisión
sin pagar aranceles de importación. Aunque La Poderosa era
conocida como la portavoz de una facción del PLC liderada
por el ex presidente Alemán, los periodistas protestaron
por la medida adoptada. Muchos creyeron que el gobierno no intentó
agotar otras sanciones administrativas ni presentar cargos contra
los dueños de la emisora y que, en cambio, utilizó
tecnicismos para cerrar la radio. Los dueños de La Poderosa
presentaron un amparo contra TELCOR ante el Tribunal de Apelaciones
de Managua, que falló contra TELCOR el 25 de octubre y le
devolvió el permiso a La Poderosa. Sin embargo, el tribunal
ordenó que la emisora permaneciera con las puertas cerradas
hasta que la Corte Suprema considerara el fondo de otro amparo presentado
por los dueños de la radio contra TELCOR. A fines de año,
la Corte Suprema aún no se había pronunciado al respecto.
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