Rivas, de 49 años, presentador del programa político “Comuna Libre” en la estación de televisión local CNC Bugavisión y narrador deportivo para la estación de radio local Voces del Occidente, salió de la oficina de CNC Bugavisión un poco después de las 10 p.m., el gerente de la estación, Javier Gil, indicó al CPJ. Minutos más tarde, Rivas llegó a una funeraria local que también administraba, dónde se le acercó un individuo con un casco cerrado de motocicleta, según informes de la prensa local. El agresor no identificado le disparó cinco tiros en la cabeza a Rivas antes de huir con otro individuo en una motocicleta que se encontraba frente a la funeraria. Rivas murió inmediatamente, señaló Gil.
La noche de
su asesinato, Rivas había terminado de grabar un programa en vivo. Según el
gerente de la estación, Rivas criticaba de manera general los problemas cívicos
de la ciudad pero no directamente a ningún funcionario o autoridad, ni tocaba
temas sensibles. No queda inmediatamente claro si fue asesinado en represalia
directa por su trabajo.
Un equipo
especial de investigadores de la policía local abrió una indagación de
inmediato, informó el diario nacional El
Tiempo. Según Gil, los investigadores no han informado públicamente sobre los
posibles motivos del crimen.
“Las
autoridades locales deben investigar rigorosamente y sin demora la muerte de
Hárold Humberto Rivas Quevedo”, declaró Robert Mahoney, el subdirector del CPJ.
“En un país dónde la autocensura se ha convertido en norma para los reporteros
provinciales, las autoridades deben mostrar su compromiso con la protección de
la prensa local al enjuiciar a todos los responsables del asesinato de Rivas”.
El índice de muertes de periodistas ha
disminuido ligeramente en Colombia, históricamente uno de los países donde más
periodistas han caído por su trabajo, indican las investigaciones
del CPJ. Si bien el gobierno considera que esto es producto de la política de
seguridad, la investigación del CPJ demuestra que la existencia de una
autocensura generalizada ha convertido a la prensa en un blanco no tan
repetido.
En su
análisis anual de fin de año, publicado hoy, el CPJ encontró que por lo menos 68 periodistas en el mundo cayeron en cumplimiento de su trabajo
informativo en 2009, la cifra más alta documentada por organización hasta la
actualidad. Una de las víctimas de este año fue el periodista colombiano José Everardo Aguilar, de 72 años, corresponsal de Radio
Súper en la ciudad sureña de Patía, quien fue muerto a tiros en su casa el 29
de abril. Era conocido por sus fuertes críticas a la corrupción y los lazos que
resaltaba entre políticos locales y grupos paramilitares de ultraderecha.

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