Nueva York, 1 de Julio de 2010—El periodista
mexicano Juan Francisco Rodríguez Ríos y su esposa, la reportera María Elvira
Hernández Galeana, fueron asesinados el lunes en el cibercafé de su propiedad
en la localidad de Coyuca de Benítez, estado de Guerrero, según informes de la
prensa local e internacional. El Comité para la Protección de los Periodistas
(CPJ, por sus siglas en inglés) exhortó hoy a las autoridades mexicanas a
enjuiciar a los responsables y a poner fin a la ola de violencia contra la
prensa en Guerrero.
Dos desconocidos
armados irrumpieron en el local alrededor de las 9.30 p.m. y dispararon contra
los periodistas a quemarropa, según los informes de prensa. Rodríguez recibió
cinco impactos de bala, mientras que Hernández fue alcanzada por tres, según el
diario Milenio de la ciudad de México. Ambos murieron en la escena
del crimen. El hijo de 18 años de la pareja se encontraba en el local pero no
sufrió heridas, según la agencia de noticias EFE.
Rodríguez, de 49
años, era corresponsal del periódico El
Sol de Acapulco y representante del Sindicato Nacional de Redactores de
Prensa. Unas horas antes del ataque, Rodríguez cubrió una marcha para
conmemorar el 15 aniversario de una confrontación entre campesinos y la policía
del estado conocida como la Matanza de Aguas Blancas, según Salomón Cruz
Gallardo, uno de los varios representantes del sindicato que monitorean la
investigación. (La matanza ocurrió en 1995, cuando la policía emboscó una
marcha de campesinos en Coyuca de Benítez, asesinando a 17 de ellos, según el
periódico La Jornada de la ciudad de
México).
Los reporteros
locales aseguraron que Rodríguez no informaba sobre hechos sensibles que
involucraran a la policía local, políticos o narcotráfico. Hernández, de 36
años, era editora de un semanario pequeño llamado Nueva Línea, según los reporteros. Hernández ocasionalmente cubría
el acontecer social y político local, agregaron los reporteros.
Un vocero de la procuraduría estatal de justicia señaló al CPJ que la
pareja fue asesinada en un supuesto intento de robo. Pero los periodistas
locales se mostraron escépticos e indicaron que un cibercafé en una pequeña
ciudad como Coyuca de Benítez no debería ser objeto de robo porque en general
no tiene más 600 pesos mexicanos (48 dólares estadounidenses) en su caja
registradora, según José Antonio Sánchez, reportero local y funcionario de la
Federación Nacional de Periodistas y Editores de México.
“Las autoridades mexicanas deben realizar una investigación exhaustiva y
enjuiciar a todos los responsables”, afirmó Carlos Lauría, coordinador senior
del programa de las Américas del CPJ. “La violencia incesante en Guerrero está
obstaculizando la cobertura informativa y causando autocensura generalizada.
Instamos a las autoridades federales y estatales a asegurar que todos los
periodistas de Guerrero puedan cumplir con su trabajo sin temor a represalias”.
Guerrero es uno de los
estados afectados por el enfrentamiento entre carteles del narcotráfico. Otros dos periodistas han sido
asesinados este año.
El 29 de enero, Jorge Ochoa Martínez, propietario del semanario El
Oportuno y del periódico quincenal El Sol de la Costa,
fue abatido a balazos luego de abandonar la fiesta de un político
local. Evaristo Pacho Solís, periodista del semanario Visión Informativa, fue asesinado a
balazos el 12 de marzo en Chilpancingo. El CPJ continúa investigando el motivo
de estos asesinatos. Periodistas locales indicaron al CPJ que los carteles
controlan una parte importante del estado.
Mas aún, México es en la
actualidad uno de los países más peligrosos para la prensa en el mundo, según
una investigación del CPJ. Desde 1992, un total de 46 periodistas, incluyendo a
Rodríguez y Hernández, fueron asesinados en ese país. Al menos 19 de ellos
fueron asesinados en represalia por su trabajo, según
la investigación del CPJ. Otros nueve han desaparecido desde 2005.

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