Si bien en los últimos años la violencia contra periodistas descendió en forma sustancial, el panorama de la libertad de prensa sigue siendo complicado. Los periodistas continúan siendo víctimas de ataques y amenazas con tal frecuencia que algunos se ven obligados a huir a lugares más seguros dentro de Colombia, o a exiliarse. Un periodista de Arboletes fue asesinado en junio, aunque los motivos del crimen no fueron esclarecidos. En este violento contexto, grupos de prensa temieron por las consecuencias de declaraciones efectuadas por el ex Presidente Álvaro Uribe. El ex mandatario tildó a los veteranos reporteros Juan Forero y Claudia Julieta Duque de ser "simpatizantes del terrorismo", después de que redactaran notas críticas sobre el gobierno de Uribe en el diario The Washington Post. El espionaje ilegal contra periodistas y otros críticos por parte del servicio nacional de inteligencia, un legado del gobierno de Uribe, siguió siendo tema de investigación. Pero el avance fue lento, con casos aún pendientes en contra de más de 20 acusados a fines de año. En un golpe contra la libertad de prensa, la Corte Suprema mantuvo en mayo la vigencia de las cláusulas sobre difamación en el código penal.