Por Carlos Lauría y María Salazar-Ferro
La defensora cubana de los derechos humanos, Laura Pollán, quien murió el viernes a causa de complicaciones respiratorias en un hospital de La Habana, luchó una monumental batalla contra el gobierno cubano casi durante una década. Pollán, de 63 años, deja atrás a su marido, el periodista reconocido por su trayectoria Héctor Maseda Gutiérrez, y a una hija. También deja un legado de determinación, coraje y creatividad. Su fuerte creencia en la justicia fue finalmente premiada cuando decenas de periodistas y disidentes injustamente encarcelados, incluyendo a su marido, fueron liberados de prisión en los últimos dos años, en buena parte debido a sus esfuerzos.


