Por Mike O'Connor/Representante del CPJ en México

Al principio no resulta tan evidente. No con la gente moviéndose normalmente en las calles y la música alegre sonando fuerte en la plaza frente del ayuntamiento para anunciar el tradicional desfile anual. No, a primera vista Nuevo Laredo parece ser una ciudad fronteriza normal, hasta que el vehículo blindado del ejército aparece a una cuadra de distancia y gira su ametralladora pesada hacia la plaza. ¿Los soldados lo hacen sólo por curiosidad? ¿O ven algo a quien disparar? Si disparan, ¿quien va a recibir los balazos? Luego irrumpen otras imágenes, como las cuadras de negocios abandonados, donde sólo los locales cerrados recientemente tienen avisos de venta. Los dueños de los negocios más antiguos y más ruinosos ya perdieron incluso esa esperanza.







