La libertad de prensa sufrió marcados retrocesos en 2011. En la etapa preliminar a la elección presidencial de junio, la prensa registró un alarmante aumento en el número de ataques y amenazas en respuesta a la cobertura de la campaña electoral. En el norte de Perú, un periodista cayó en represalia por su labor informativa, mientras que otros dos fueron asesinados en circunstancias poco claras. Los tribunales condenaron a cuatro periodistas según las arcaicas leyes de difamación penal, mientras un reportero fue encarcelado por más de seis meses hasta que su condena fue revocada luego de una apelación. El Presidente Ollanta Humala se comprometió al asumir su cargo a ser "un defensor de los derechos humanos, la libertad de prensa y la libertad de expresión." En julio, el Congreso sancionó un proyecto de ley que eliminaría las condenas a prisión por el delito difamación, pero hacia fines de año el presidente aún no había promulgado el proyecto.