Nueva York, 17 de octubre del 2003El Comité para
la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés)
está sumamente alarmado por los ataques y amenazas contra medios
de prensa y periodistas esta semana durante las masivas protestas antigubernamentales
que amenazan con derrocar al gobierno boliviano.
El miércoles 15 de octubre, atacantes no identificados volaron
los equipos de transmisión del Canal 13 de televisión y
de la radioemisora católica Radio Pío XII, ambos con sede
en la ciudad de Oruro, lo que los obligó a salir del aire. De acuerdo
con el periodista de Radio Pío XII Grover Alejandro, cerca de las
6 p.m. varios oyentes comenzaron a llamar a la radioemisora para informar
que se había caído la señal del Canal 13, el que
había estado bajando de forma intermitente la señal de Radio
Pío XII.
Cerca de 15 minutos más tarde, más oyentes llamaron para
decir que no podían recibir la señal de la radioemisora.
Otros personas que llamaron dijeron haber escuchado dos explosiones. Alejandro
señaló al CPJ que un guardia de seguridad del cerro donde
los transmisores están ubicados declaró que varios hombres
encapuchados y armados con pistolas lo sometieron y detonaron dos explosivos,
destruyendo los equipos.
Tanto Radio Pío XII, afiliada a la cadena de Educación Radiofónica
de Bolivia (ERBOL), como el Canal 13, dirigido por la Universidad Técnica
de Oruro, han dado amplia cobertura informativa a las masivas protestas
contra el gobierno. Las autoridades universitarias culparon al gobierno
del ataque, de acuerdo con el diario La Patria de Oruro. Radio
Pío XII sigue fuera del aire, mientras que el Canal 13 pudo retomar
sus transmisiones utilizando su equipo antiguo, según Alejandro.
También el 15 de octubre, oficiales del ejército amenazaron
a Carlos Colque Muriel, corresponsal de ERBOL en Patacamaya, mientras
cubría enfrentamientos entre mineros y el ejército en la
localidad, ubicada 100 kilómetros al sur de La Paz. Coque indicó
al CPJ que fue alcanzado en la espalda por una bala de goma disparada
por los soldados pero no sufrió heridas, al parecer porque la bala
fue disparada a larga distancia. Según Colque, mientras estaba
trabajando, los soldados apuntaron las armas en su dirección en
varias ocasiones.
El semanario Pulso de La Paz informó que su edición
especial del 15 de octubre, que traía un editorial que exhortaba
al Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada a renunciar, había
sido parcialmente «decomisada». De acuerdo con Gustavo Guzmán,
jefe de redacción de Pulso, varios individuos en una camioneta
verde que simulaban ser del plantel del semanario, confiscaron ejemplares
de la revista en una zona al sur de La Paz. Vendedores de diarios confirmaron
más tarde la información al semanario. Pulso, que
circuló normalmente en el resto de la ciudad, también descubrió
que alguien había comprado una gran cantidad de ejemplares en el
norte de La Paz. Guzmán sospecha que funcionarios del gobierno
pueden haber intentado sacar de circulación ejemplares del semanario.
Por su parte, el matutino El Diario de La Paz, afirmó que
individuos no identificados habían confiscado varios ejemplares
de su edición del 15 de octubre, que incluía un artículo
que trataba la posible renuncia de Sánchez de Lozada.
También el 15 de octubre, partidarios del opositor Movimiento al
Socialismo (MAS) atacaron a Eduardo Pinzón, camarógrafo
español de Radio Televisión Española, de acuerdo
con versiones de la prensa local. Las cadenas locales de televisión
Canal 36-Cadena A y Radio Televisión Popular suspendieron sus transmisiones
durante varias horas tras haber recibido amenazas, según el matutino
de Santa Cruz El Deber.
En medio de la crisis, funcionarios del gobierno boliviano han acusado
a algunos medios de prensa de incitar a la población a cometer
actos ilegales, entre ellos «sedición». Sin embargo, el gobierno
no ha emprendido acciones legales contra periodistas o medios.
Las protestas antigubernamentales, que comenzaron cerca de un mes atrás
en La Paz y la vecina ciudad de El Alto y luego se extendieron al resto
del país, congregaron a sindicalistas, asociaciones de vecinos,
mineros, estudiantes y cultivadores de coca contra los planes del gobierno
de desarrollar un gasoducto para exportar gas natural de Bolivia, país
sin salida al mar, a través de Chile. Sin embargo, después
de que el gobierno reprimiera con violencia las protestas, con un saldo
de más de 50 muertos y cientos de heridos, los manifestantes ampliaron
sus demandas y comenzaron a reclamar la renuncia del presidente.
«El gobierno boliviano debe garantizar la libertad de prensa y proteger
a los periodistas en la actual crisis», señaló Ann Cooper,
directora ejecutiva del CPJ. «Además, las autoridades deben iniciar
una investigación de inmediato para determinar si funcionarios
del gobierno han estado involucrados en la confiscación de medios
escritos».
FIN
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