Nueva York, 1 de marzo del 2004—Tres periodistas fueron heridos
el fin de semana mientras cubrían violentos enfrentamientos en
las calles de la capital de Venezuela, Caracas, tras cuatro días
de protestas antigubernamentales. Los manifestantes estaban reclamando
una decisión respecto al referéndum que permitiera poner
fin al mandato del presidente Hugo Chávez Frías.
El viernes 27 de febrero, efectivos de la Guardia Nacional dispararon
balas de goma y lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a cientos
de manifestantes opositores, de acuerdo a informes de la prensa local.
Los manifestantes respondieron lanzando piedras contra los efectivos de
la Guardia Nacional. El enfrentamiento tuvo lugar mientras Chávez
presidía la cumbre del Grupo de los Quince.
Vladimir Gallardo, fotógrafo del diario regional El Impulso,
fue herido al recibir impacto de perdigones en su cara y abdomen cerca
de la Plaza Venezuela, en el centro de Caracas. También el viernes,
Carlos Montenegro, un camarógrafo de la estación televisiva
Televén de Caracas, fue herido de bala en una pierna mientras cubría
las protestas. Gallardo y Montenegro fueron trasladados a distintos hospitales
para su tratamiento.
El domingo 20 de febrero, Felipe Izquierdo, camarógrafo de la cadena
internacional de televisión Univisión, fue herido de bala
en un pie, cerca de la Plaza Altamira de Caracas. No está claro
si el periodista fue blanco y quién efectuó el disparo.
De acuerdo a informes de la prensa local, se produjeron disparos de arma
de fuego de procedencia desconocida mientras los periodistas cubrían
los enfrentamientos entre efectivos de la Guardia Nacional y los manifestantes
opositores a Chávez.
La oposición está argumentando que el gobierno de Chávez
está bloqueando la petición del referéndum. El Consejo
Nacional Electoral (CNE) postergó hasta hoy la divulgación
de los resultados preliminares del proceso de verificación de firmas
para el referendo contra el presidente. La oposición dice que consignó
3,4 millones de firmas para el referéndum. La constitución
requiere un mínimo de 2,4 millones de firmas válidas. El
gobierno acusa a la oposición de fraude en la colecta de firmas.
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