Nueva York, 10 de febrero del 2005El Comité para
la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés)
condena el reciente atentado contra el periodista mexicano Jorge Cardona
Villegas, quien cubre la fuente policial en el estado norteño de
Nuevo León. Cardona permanece escondido.
Cerca de las 5:50 a.m. del lunes 7 de febrero, la vivienda y el auto de
Cardona fueron alcanzados por varios disparos en ráfaga, presuntamente
realizados por una sola persona armada, declaró al CPJ el subprocurador
del Ministerio Público, Aldo Fasci Zuazua. Cardona, quien vive
solo y dormía en el momento del ataque, se tiró al piso,
permaneció agachado hasta que llegó la policía y
no sufrió ninguna herida. La policía encontró más
de 50 casquillos de balas de ametralladora.
Cardona cubre la nota policial para la estación Televisa Monterrey,
repetidora de la cadena Televisa en la ciudad de Monterrey, en el norteño
estado de Nuevo León. Juan Francisco Cobos, director de noticias
de Televisa Monterrey, manifestó que ni Cardona ni el personal
de la estación habían recibido amenazas.
Cobos considera que el atentado pudiera ser en represalia a un reportaje
de dos partes que el canal trasmitió el 3 y el 4 de febrero. Cardona
informó sobre los casos de varios ciudadanos estadounidenses que
habían desaparecido o habían sido secuestrados en la ciudad
fronteriza de Nuevo Laredo, ubicada en el estado de Tamaulipas frente
a la ciudad tejana de Laredo.
En el reportaje, familiares de las víctimas implicaron a las autoridades
en los secuestros y las desapariciones. Cardona también entrevistó
a un ex miembro de un grupo paramilitar conocido como Los Zetas, presuntamente
integrado por desertores del ejército que realizan tareas de protección
e inteligencia para el cartel del narcotráfico del Golfo, con sede
en Tamaulipas. La conclusión del reportaje era que Los Zetas estaban
diversificando sus actividades del narcotráfico hacia el secuestro,
afirmó Cobos.
Las autoridades estatales han iniciado las investigaciones del atentado
a Cardona. El subprocurador Fasci señaló que el Ministerio
Público sigue dos líneas de investigación. Una, de
mayor peso, está relacionada con la labor periodística de
Cardona en la frontera; la segunda, se centra en asuntos personales.
El reportero permanece en un lugar no revelado, según Cobos.
Los reporteros que trabajan en la frontera entre Estados Unidos y México
se enfrentan a graves peligros al cubrir temas delicados como el narcotráfico.
Dos periodistas de la frontera murieron a causa de su trabajo en el 2004.
En junio, Francisco Ortiz Franco, editor y reportero del semanario Zeta,
fue asesinado a balazos a plena luz del día en el centro de Tijuana.
En agosto, Francisco Arratia Saldierna, columnista de cuatro diarios que
a menudo escribía sobre el crimen organizado y la corrupción,
murió tras una brutal golpiza en la ciudad de Matamoros, cerca
de la frontera con Texas.
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