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Libertad de prensa en las Américas
Por Carlos Lauría
El Diario/La prensa
7 de abril del 2003
Aprovechando la distracción del mundo con la guerra en Irak, el
gobierno cubano lanzó una ofensiva sin precedentes contra la prensa
independiente, arrestando en las últimas semanas a 25 periodistas
y al menos 50 disidentes políticos. No obstante enfrentar una represión
sistemática por parte del gobierno, la prensa independiente cubana,
que realiza su trabajo en franco desafío a una legislación
que restringe en forma severa la libertad de expresión y de prensa,
se ha fortalecido en los últimos años.
Durante el 2002, cinco periodistas fueron asesinados por su trabajo en
América Latina. Aunque igualmente intolerable, es la cifra más
baja registrada en la última década, de acuerdo a la lista
elaborada por el Comité para la Protección de los Periodistas
(CPJ). Esto ese debe, al menos en parte, a una mayor conciencia internacional
en temas de libertad de prensa. En los últimos años los
enemigos de la libertad de expresión adoptaron un enfoque más
sofisticado que incluye el hostigamiento judicial y el retiro de avisos
de la pauta publicitaria a los medios críticos.
En toda la región, con aristas particulares como el caso de Panamá
donde casi el cincuenta por ciento de la fuerza laboral de prensa fue
objeto de procesos por calumnias o injurias, funcionarios del gobierno
y figuras del poder utilizan una variedad de leyes anacrónicas
contra la prensa para reprimir las opiniones críticas. La democratización
de América Latina no ha estado acompañada por reformas judiciales
y legislativas necesarias para institucionalizar la protección
a la libertad de prensa.
La excesiva concentración de medios en unos pocos conglomerados
de prensa es otro factor que contribuye a dañar la libertad de
expresión y socava la posibilidad de alcanzar pluralismo informativo.
La cobertura informativa está, con frecuencia, basada en la visión
ideológica y económica de los dueños de los medios,
que utilizan a sus empresas periodísticas como método para
obtener poder político.
Colombia es una amenaza permanente para los periodistas de la región.
Más de treinta periodistas fueron asesinados en la última
década. Las guerrillas de izquierda y las fuerzas paramilitares
de derecha acosan en forma constante a la prensa. El fracaso del gobierno
para encontrar a los responsables de los reiterados atentados, ha generado
un clima de impunidad y obligado a muchos periodistas a huir del país.
En Haití los periodistas son víctimas de ataques cada vez
más frecuentes y violentos, en un contexto volátil e inestable.
Asesinatos no esclarecidos, ataques sin resolver y la pasividad casi absoluta
del gobierno, incapaz de brindar garantías mínimas para
que los profesionales de prensa puedan desarrollar su trabajo sin ser
acosados, han creado un clima de total impunidad y obligado a varios periodistas
a buscar refugio en otros países.
En Venezuela los medios han abandonado la neutralidad para convertirse
en unos de los principales opositores al gobierno. En esta batalla entre
los medios y el gobierno del presidente Hugo Chávez, la mayoría
de los periodistas se encuentran en el medio y son objeto de ataques permanentes.
La grave crisis política en un contexto de extrema polarización
ha conducido a la intolerancia, multiplicando así el riesgo para
los periodistas.
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Carlos Lauría es Coordinador de las Américas del Comité
para la Protección de los Periodistas (CPJ).
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