Manual de Seguridad para Periodistas del CPJ

 

2 Evaluación y Respuesta al Riesgo


Secuestros de Periodistas y Trabajadores de Medios, 2007-12
Afganistán: 20
2 muertos
Azerbaiyán: 2
Bolivia: 1
1 muerto
Brasil: 3
Camerún: 1
Colombia: 1
República Democrática del Congo: 2
1 muerto
República Dominicana: 1
1 muerto
Ecuador: 1
Georgia: 1
Guatemala: 1
Indonesia: 3
3 muertos
Irak: 25
18 muertos
Israel y los Territorios Ocupados: 2
Costa de Marfil: 1
1 muerto
Kazajstán: 1
Kenia: 1
1 muerto
Kyrgyzstán: 1
Libia: 7
México: 24
14 muertos
Nepal: 4
3 muertos
Nigeria: 3
Pakistán: 17
6 muertos
Filipinas: 35
32 muertos
Incluye a las víctimas de 2009 Maguindanao emboscada
Rusia: 5
1 muerto
Somalia: 11
1 muerto
Sri Lanka: 6
Siria: 1
Túnez: 1
Turkmenistán: 1
Uganda: 1
Venezuela: 1
1 muerto
Yemen: 5
Zimbabue: 2
1 muerto
Fuente: CPJ, sobre la base de casos documentados públicamente.


Decisiones que se adoptan en el terreno tienen impacto directo sobre su seguridad y la de otros. Los riesgos inherentes a la cobertura de una guerra, inestabilidad política y crimen nunca pueden ser eliminados, si bien un cuidadoso planeamiento y evaluación del riesgo puede mitigar el peligro.

Sea realista sobre sus limitaciones físicas y emocionales. Puede ser útil considerar en avance todos los individuos que se verían afectados si usted sufriera, por ejemplo, discapacidad o si muriera. Considere también el impacto emocional de continuar informando temas que provocan estrés. En algún momento, una víctima más del crimen, otro cuerpo, otra familia angustiada puede ser demasiado. Una decisión de no cubrir una nota debe ser vista como un signo de madurez, no una fuente de vergüenza o cobardía.

Los editores deben suponer la seguridad en el terreno como la consideración principal cuando deciden una cobertura. No deben castigar a un periodista que decide no cubrir un tema determinado basándose en un riesgo potencial. Los medios deben reconocer sus responsabilidades para apoyar a todos los periodistas en el terreno, sean integrantes de planta o colaboradores. Los editores necesitan ser francos sobre el respaldo específico que su organización está dispuesto a brindar, incluyendo seguro de salud o de vida o sesiones de terapia para afectaciones emocionales. Cuestiones que no son resueltas antes de que un periodista comience a cubrir una nota puede derivar en complicaciones de estrés posteriormente.

Evaluación de Seguridad

Reuters Siempre prepare una evaluación de seguridad en anticipo a una cobertura potencialmente peligrosa. El plan debe identificar gente de contacto y el tiempo y los métodos de comunicación; describir todos los peligros conocidos, incluyendo un registro de problemas en el área donde el periodista va a trabajar; un resumen de planes de contingencia que aborden los riesgos percibidos. Deben consultarse fuentes diversas, incluyendo periodistas con experiencia en la localidad o tema, informes diplomáticos, informes sobre libertad de prensa y derechos humanos, e investigación académica. Los editores que trabajan con empleados de planta o freelancers deben tener un análisis completo sobre la evaluación, tomar la iniciativa para discutir temas de seguridad y recibir una copia de la evaluación. Un periodista independiente que trabaje sin relación con un medio de comunicación deberá ser especialmente riguroso en compilar una evaluación de seguridad, consultar con sus pares, investigar los riesgos y organizar una red de contactos. Un ejemplo de un formulario de una evaluación de seguridad se puede bajar acá y puede revisarse en el Apéndice G.

Los riesgos deben ser reevaluados de manera frecuente a medida que las condiciones cambien. “Siempre, en forma constante, cada minuto, mida los beneficios en comparación con los peligros. Y tan pronto como se sienta poco confortable con esa ecuación, tome la decisión de irse, abandone el lugar. No vale la pena”, Terry Anderson el ex corresponsal de la agencia Associated Press en Medio Oriente que tomado como rehén en Beirut durante casi siete años, escribió en el primer manual de seguridad del CPJ, publicado en marzo de 1993. “No hay nota que valga una vida”.

Los riesgos a ser identificados pueden incluir:

  • Peligros del campo de batalla como fuego cruzado, minas, bombas de dispersión, trampas explosivas, artillería y ataques aéreos;
  • Bombardeos terroristas;
  • Secuestro por extorsión o rédito político;
  • Peligros impuestos por multitudes, incluyendo la posibilidad de ataque sexual, robo, ataque con gas lacrimógeno o violencia;
  • Riesgos por tráfico (la principal causa de muertes antinaturales en el mundo);
  • Cruce de fronteras y otras interacciones con grupos armados potencialmente hostiles o rebeldes;
  • Vigilancia física que conduce a secuestro o identificación de fuentes;
  • Vigilancia electrónica e interceptación de información o fuentes;
  • Confiabilidad y lealtad de fuentes, conductores, guías, testigos y otros;
  • Crimen común, incluyendo los tipos de incidentes;
  • Peligros naturales, como huracanes o inundaciones;
  • Riesgos sanitarios desde enfermedades por contaminación de agua a SIDA

(Estas contingencias son abordadas con mayor detalle en los capítulos siguientes de este manual).

La evaluación de riesgo también debe considerar la posibilidad de que cualquier circunstancia, de una tensa situación política a un desastre natural, puede escalar en severidad. La evaluación debe incluir información sobre dónde quedarse o buscar refugio si fuera necesario; dónde y cómo conseguir información actualizada dentro del país; si equipamiento como radio de onda corta es necesario; a quién contactar en el país, desde un grupo de derechos humanos a embajadas extranjeras para información de emergencia; planes de viaje y métodos en el país; y múltiples rutas de ingreso y salida.

Durante la evaluación, describa cómo intentará comunicarse con los editores, colegas y seres queridos fuera del área de riesgo. Un periodista debe estar en contacto regular con un editor, colega, miembro de la familia u otra persona de confianza. Usted y la persona de contacto deben decidir antes con qué frecuencia se comunicará, a través de qué medios y en qué horario específico, y si es necesario tomar precauciones para evitar que sus comunicaciones sean interceptadas. Más importante, usted y la persona de contacto deben decidir anticipadamente exactamente en qué punto el hecho de no comunicarse puede ser considerado una emergencia y a quién llamar para una respuesta comprensiva sobre su localización y asegurar su salida o liberación. La respuesta a menudo requiere llamados sistemáticos a colegas y amigos que pueden evaluar la situación, autoridades que puedan investigar, y a la comunidad diplomática para proporcionar apoyo e influencia.

La evaluación debe estar al tanto de la infraestructura de comunicaciones en la zona donde se va a realizar la tarea informativa, e identificar cualquier equipamiento de contingencia que vaya a necesitar. ¿Tiene electricidad, acceso a Internet, telefonía móvil y línea de teléfono fija disponible? ¿Permanecerán así? ¿Puede iniciar su computadora con un generador, una batería auxiliar con un adaptador DC? ¿Debe usar teléfono satelital? Necesidades básicas como alimentos y cuidado médico también deben ser analizadas. ¿Tendrá agua y comida disponible de inmediato? ¿Habrá un médico, hospital o clínica disponible? ¿Será necesario un botiquín y de ser así que debe incluir?

Cualquier evaluación de riesgo debe considerar su perfil deseado. ¿Quiere viajar en un vehículo que tenga identificado el logo “prensa “o “TV” o sería mejor que se mezclara con otros civiles? ¿Debe evitar trabajar sólo y en su lugar trabajar con otros en equipo? Si quiere viajar con otros, elija a su compañero con cuidado. No querrá viajar, por ejemplo, con alguien que tiene una tolerancia al riesgo muy distinta.

Fuentes e Información

La protección de las fuentes es una de las piedras angulares del periodismo. Esto es especialmente importante al cubrir temas relacionados con la violencia, la seguridad nacional y el conflicto armado, en los cuales las fuentes pueden ser correr riesgo físico o legal. Los periodistas freelance, en particular, necesitan saber que esta es una carga que puede descansar principalmente en ellos. Ningún periodista debe ofrecer una promesa de confidencialidad hasta que pueda medir las posibles consecuencias; si un periodista o un medio promete confidencialidad, el compromiso conlleva una importante obligación ética.

En sus comunicaciones, proteja sus fuentes. Considere si conviene llamarlas por un teléfono fijo o uno móvil; utilice correo electrónico abierto o seguro, y visítelos en sus hogares u oficinas.

La mayoría de las organizaciones de medios han establecido reglas para el uso de fuentes confidenciales. En varias ocasiones, los medios requieren que los periodistas en el terreno compartan la identidad de una fuente confidencial con sus editores. Los periodistas en el terreno deben conocer estas reglas antes de hacer promesas a potenciales fuentes confidenciales. En Estados Unidos y muchos otros países, tribunales civiles y penales tienen la autoridad para ordenar citaciones demandando que tanto medios como periodistas individuales revelen la identidad de fuentes confidenciales. La opción puede ser tan severa como la revelación o multas y cárcel. Medios que han recibido citaciones separadas adoptarán sus propias decisiones sobre cómo responder. La revista Time, al enfrentar la perspectiva de multas diarias y el encarcelamiento de un periodista, decidió en 2005 que cumpliría con una orden judicial de entregar las libretas y correos electrónicos de un reportero en relación a la filtración de la identidad de un agente de la CIA, aún cuando se mostró en desacuerdo con la postura del tribunal.

Las empresas de medios tienen derecho a entregar a los tribunales las libretas de un periodista si éstas son, según contrato o protocolo, propiedad de los medios. Si el periodista es un empleado freelance, la empresa de medios tiene menos autoridad para demandar a que el periodista identifique la fuente o entregue material periodístico para cumplir con la orden del tribunal.

En algunos países, los periodistas locales que cubren crimen organizado, seguridad nacional o conflicto armado son especialmente vulnerables a encarcelamiento, tortura, coerción o ataque relacionado con el uso de información confidencial. En 2010, el CPJ documentó numerosos casos en todo el continente africano en los cuales funcionarios de gobiernos encarcelaron, amenazaron o acosaron a periodistas que hicieron uso de documentos confidenciales. En Camerún, por ejemplo, las autoridades encarcelaron a cuatro periodistas que tuvieron acceso de un supuesto memorándum oficial que ponía en duda la política fiscal. Uno de los periodistas fue torturado; un segundo murió mientras estaba en prisión. Es importante entender que su responsabilidad ética puede ser probada con severidad en zonas de conflicto por agentes represivos que pueden recurrir a amenazas o el uso de la fuerza.

Los periodistas deben estudiar y utilizar métodos de protección de las fuentes en sus comunicaciones y registros. Considere cuándo y cómo entrar en contacto con fuentes, si es preferible llamarlas en una línea fija o teléfono celular, si es conveniente visitarlas en su casa u oficina, y si es mejor utilizar un sistema de correo electrónico abierto o seguro o simplemente mensajes a través de chat. Considere el uso de un código simple o seudónimo para esconder la identidad de una fuente en archivos escritos o electrónicos. Asegure los archivos escritos, y utilice encriptación para garantizar archivos electrónicos y otros métodos descriptos en el Capítulo 3 Seguridad de la Información.

La identificación de una fuente aún puede ser vulnerable a ser revelada bajo coerción. Por consiguiente, los periodistas en zonas de conflicto deben evitar escribir o incluso saber los nombres completos o reales de fuentes que no planean citar.

Leyes sobre privacidad, calumnia e injuria varían entre países, así como las disposiciones que reglamentan el registro de llamadas telefónicas, reuniones y eventos públicos, según señala el Proyecto de Ley de Medios de Comunicación Ciudadana (Citizen Media Law Project) del Centro Berkman sobre Internet y Sociedad de la Universidad de Harvard. En muchos países, grupos locales de libertad de prensa pueden proporcionar detalles básicos sobre leyes de privacidad y difamación, junto a las experiencias de las autoridades en aplicar esas leyes. (Muchas de estas organizaciones están listadas en el Apéndice E Organizaciones Periodísticas; una lista completa de grupos de libertad de prensa en el mundo está disponible a través del Intercambio Internacional por la Libertad de Expresión). Ser periodista no da derecho a robar, hurtar o violar leyes comunes para obtener información.

Seguridad y Armas

La mayoría de los periodistas y expertos en seguridad recomiendan no portar armas u otros dispositivos asociados con combatientes al cubrir un conflicto armado. Al hacer eso, puede socavar su condición de observador neutral y, por extensión, la situación de todos los otros periodistas que trabajan en el área de conflicto. En regiones de conflicto como Somalia a comienzos de los ‘90, e Irak y Afganistán en los ‘2000, los medios contrataron personal de seguridad tanto armado como sin armas para proteger a periodistas en el terreno. Mientras que la presencia de guardias de seguridad dificultó la condición de observadores de los periodistas, muchas empresas de medios hallaron que no tenían otra alternativa que confiar en personal de seguridad para proteger a sus empleados en situaciones fuera de control.

Portar armas de fuego en otras coberturas también debe ser desalentado. En países donde las fuerzas de seguridad son débiles, algunos periodistas bajo amenaza han decidido portar un arma. Al tomar tal determinación, debe considerar que portar un arma de fuego puede tener consecuencias fatales y dañar su condición de observador.

Violencia Sexual

El ataque sexual contra la corresponsal de la cadena televisiva CBS e integrante de la junta directiva del CPJ Lara Logan mientras cubría disturbios políticos en El Cairo, en febrero de 2011, ha destacado esta importante cuestión de seguridad para periodistas. En un informe de 2011, el CPJ entrevistó a más de 48 periodistas que también revelaron que habían sido víctimas de ataques similares en coberturas pasadas. La mayoría de las víctimas en el informe fueron mujeres, aunque en algunos casos se trató de hombres. Periodistas han denunciado agresiones que oscilan entre manoseos hasta violación por atacantes múltiples.

Estar consciente del ambiente donde uno está y comprender cómo puede ser percibido en ese contexto es importante para disuadir una eventual agresión sexual. El Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa (INSI, por sus siglas en inglés), un consorcio de organizaciones de medios y grupos de periodistas que incluye al CPJ, y Judith Matloff, una veterana corresponsal extranjera y profesora de periodismo, han publicado ambos listas de control dirigidas a minimizar el riesgo de agresión sexual en el terreno. Una serie de sus sugerencias están incorporadas en este manual, junto al consejo de numerosos periodistas y expertos en seguridad consultados por el CPJ.

Comprenda la cultura y preste atención a sus alrededores. Viaje con colegas y personal de apoyo. Permanezca cerca de los lados de las multitudes y tenga en mente alguna ruta de salida.

Los periodistas deben vestir de modo conservador y según las costumbres locales; utilizar pañuelos en la cabeza en algunas regiones, por ejemplo, puede ser recomendable para periodistas mujeres. Las reporteras deben considerar el uso de anillos de boda o simplemente un anillo que se le parezca, sin importar si están o no casadas. Deben evitar usar collares, colitas de pelo o cualquier cosa que pueda ser asida. Numerosos expertos aconsejan a reporteras que eviten usar remeras o pantalones ajustados y joyas para evitar llamar la atención. Considere utilizar cinturones pesados y botas que sean difíciles de sacar, junto a ropa más bien suelta. Llevar equipo en forma discreta, en bolsos corrientes, también puede evitar atención no deseada. Considere llevar gas pimienta o incluso desodorante en aerosol para disuadir agresores.

Los periodistas deben viajar y trabajar con colegas o persona de apoyo por una amplia gama de razones de seguridad. Guías locales, traductores y conductores pueden ofrecer una importante medida de protección para los periodistas internacionales, en particular cuando viajan o cubren cuestiones donde hay multitudes o condiciones caóticas. Gente de apoyo puede monitorear las condiciones generales de seguridad de una situación e identificar riesgos potenciales mientras los periodistas están trabajando. Es muy importante ser diligente al seleccionar al personal local de apoyo y buscar recomendaciones de colegas. Algunos periodistas han denunciado instancias de agresión sexual por parte del personal de apoyo.

Los expertos sugieren que los periodistas deben lucir sencillos y confiados en su ambiente pero evitar el inicio de conversaciones o hacer contacto visual con extraños. Las reporteras deben ser conscientes que gestos corrientes, como abrazos o sonrisas, incluso con colegas, pueden ser malinterpretados y aumentar el riesgo de atención no querida. No se mezcle con una multitud predominantemente masculina, afirman los expertos; manténgase cerca de los bordes y tenga un escape pensado. Elija un hotel con guardias de seguridad cuando sea posible, y evite cuartos con ventanas accesibles o balcones. Use todas las trabas en las puertas del hotel y considere usar su propia traba y alarma también. El Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa (INSI, por sus siglas en inglés) sugiere que los periodistas tenga una nota de tapa preparada (“Estoy esperando que llegue mi colega”, por ejemplo) si están atrayendo atención no deseada.

En general, trate de evitar situaciones que puedan aumentar el riesgo, dicen los expertos. Estas incluyen quedarse en áreas remotas sin una compañía confiable; subir a taxis no oficiales o taxis con muchos extraños; usar ascensores o caminos donde estará solo con extraños; comer sólo, a menos que esté seguro del ambiente; y pasar largos períodos de tiempo sólo sin fuentes masculinas o personal de apoyo. Estar en contacto frecuente con la redacción y los editores y compilar y distribuir información de contacto para usted y el personal de apoyo es siempre una buena práctica para una amplia gama de razones de seguridad. Llevar un teléfono celular con números de seguridad, incluyendo sus contactos profesionales y contactos de emergencia a nivel local. Sea discreto al proporcionar cualquier información personal.

Si un periodista percibe un ataque sexual inminente, ella o él deben decir algo para modificar la dinámica, según recomiendan los expertos. Gritar pidiendo ayuda si hay gente al alcance del oído puede ser una opción. Gritar algo inesperado cómo “es ése un auto de policía”, puede ser otra alternativa. Hacer caer, romper o arrojar algo que puede generar un sobresalto también puede ser una tercera opción. Orinarse o ensuciarse puede ser otro paso.

Humanitarian Practice Network (HPN), un foro para trabajadores y formadores de política involucrados en trabajo humanitario, ha producido una guía de seguridad que incluye consejos pertinentes para los periodistas. HPN, que es parte del Instituto de Desarrollo en Ultramar (ODI, por sus siglas en inglés) radicado en Londres, sugiere que individuos tengan algún conocimiento del idioma local y utilice frases y oraciones si es amenazado con ser agredido como una forma de alterar la situación.

Proteger y preservar la vida cuando uno se enfrenta a un ataque sexual es el consejo general a seguir, según afirma HPN y otros expertos. Algunos expertos de seguridad recomiendan que los periodistas aprendan técnicas de autodefensa para poder librarse de eventuales atacantes. Existe una creencia entre algunos expertos en el sentido de que librarse de un atacante puede incrementar el riesgo de violencia fatal. Factores a considerar son el número de atacantes, si hay armas involucradas, y si la localidad es pública o privada. Algunos expertos sugieren que es necesario luchar si un atacante busca llevar a un individuo de la escena de la agresión inicial a otra localidad.

El abuso sexual puede ocurrir cuando un periodista está siendo detenido por un gobierno o es cautivo de fuerzas irregulares. Desarrollar una relación con uno de los guardias o captores puede reducir el riesgo de todas formas de agresión, pero los periodistas deben ser conscientes de que un abuso puede ocurrir y pueden existir pocas opciones. Proteger la propia vida es el objetivo principal.

Las organizaciones de medios pueden incluir recomendaciones sobre el riesgo de ataque sexual en sus manuales de seguridad como una forma de incrementar la atención y estimular el debate. A pesar de que la documentación específica sobre ataques sexuales es limitada, las organizaciones pueden identificar países donde el riesgo general es mayor, tales como zonas de conflicto donde la violación se usa como un arma, países donde el estado de derecho es débil, y ambientes donde la agresión sexual es común. Las organizaciones pueden desarrollar políticas claras sobre cómo responder a los ataques sexuales y tratar las necesidades de los periodistas respecto al apoyo médico, legal y psicológico. Dichos informes deben ser tratados como emergencia médica y como una amenaza sobre la seguridad general que afecta a otros periodistas. Los encargados de abordar casos de asalto sexual deben ser sensibles a los deseos del periodista en términos de confidencialidad, y conscientes del impacto emocional de tal experiencia. Las necesidades inmediatas de los periodistas incluyen comprensión, respeto y seguridad.

Los periodistas que han sido asaltados pueden considerar la denuncia como medio para obtener apoyo médico y documentar el riesgo de seguridad para otros. Algunos periodistas indicaron al CPJ que se han rehusado a denunciar abuso sexual porque no quieren que sean percibidos como vulnerables mientras realizan una cobertura peligrosa. Los encargados de la redacción deben crear un clima en el que los periodistas pueden denunciar asaltos sin temor a perder futuras coberturas y con la confianza de que recibirán apoyo y asistencia.

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) está comprometido a documentar instancias de ataque sexual. Los periodistas pueden a contactar al CPJ para denunciar dichos casos; información sobre un caso se hace pública o se mantiene confidencial a discreción del periodista.

Situaciones de Cautiverio

AP El secuestro de periodistas por extorsión o rédito político ha ocurrido con frecuencia durante los 31 años de historia de la organización. Numerosos casos han sido denunciados en países como Colombia, Filipinas, Rusia, Irak, Pakistán, Afganistán, México y Somalia, según muestra la investigación del CPJ. Sólo en Afganistán, al menos 20 periodistas y trabajadores de medios fueron secuestrados por grupos criminales de insurgentes desde 2007 hasta 2011, según muestra la investigación del CPJ. Al menos dos de ellos murieron.

El mejor antídoto es la precaución. Viaje en equipo a las zonas peligrosas, asegurándose que los editores y tal vez un individuo local confiable también conoce sus planes. Prepare un plan de contingencia con información de contacto para que la gente y grupos puedan llamar en el caso de que desaparezca. En discusiones anticipadas con editores y contactos confiables, decida el período de tiempo prudencial tras el cual deberían interpretar que su falta de contacto implica una emergencia.

Si está en cautiverio, una de las primeras medidas que el secuestrador puede adoptar es hacer una búsqueda de su nombre en Internet. Todo lo que se sepa sobre usted en línea será visto por sus secuestradores: dónde ha trabajado, su trabajo reporteril, su educación, sus relaciones personales y profesionales, y posiblemente el valor de su casa y los valores netos de su familia. Tal vez quiera limitar los detalles personales o inclinaciones políticas que revele en su perfil de Internet. Esté preparado a responder duras preguntas sobre su familia, sus finanzas, trabajo periodístico y asociaciones políticas.

Entrenamiento para ambiente hostil incluye mecanismos y técnicas de supervivencia. Entre ellas figura desarrollar una relación con sus captores, un paso que puede reducir la posibilidad de que los guardias le hagan daño. Coopere con los guardias pero no intente serenarlos. De la mejor manera posible, explique su rol como observador no combatiente y que su trabajo incluye contar todas las partes de una historia. Controle su ritmo durante la dura prueba y, en la mayor medida posible, mantenga ecuanimidad emocional. La promesa de liberación tal vez no sea próxima; amenazas de ejecución son posibles.

Periodistas capturados en grupo deben actuar de modo que lleve a los guardias a mantenerlos juntos antes que separados. Esto puede involucrar cooperación con las órdenes de los guardias y persuadir a los captores que será menos trabajo mantenerlos en grupo. Los periodistas deben ofrecerse apoyo moral y emocional uno al otro durante su tiempo en cautiverio. Mantener cohesión puede ayudar la posibilidad de cada prisionero de una liberación exitosa.

Pueden presentarse oportunidades para efectuar un escape durante el cautiverio, pero muchos periodistas con experiencia y expertos de seguridad advierten que la posibilidad de éxito es extremadamente estrecha y debe ser medida en comparación con las potenciales fatales consecuencias de fracaso. En 2009, en Pakistán, el periodista David Rhode del New York Times y el reportero local Tahir Ludin pudieron escapar de sus captores Talibanes que los habían tenido como rehenes durante siete meses. Después de evaluar los riesgos, los dos periodistas concluyeron que sus captores no estaban negociando seriamente su liberación y eligieron “intentar darse a la fuga”, escribió Rhode más tarde. Algunos captores, no obstante, pueden tener una cadena de mandos unida a través de la cual uno pueda intentar convencer de que usted es reportero y merece ser liberado.

Durante una situación de cautiverio, los editores y miembros de la familia son alentados a colaborar. Tan pronto como se confirme la situación de cautiverio, deben ponerse en contacto con representantes del gobierno en el país donde están secuestrados, junto a autoridades en el país donde radica el medio de comunicación y cada uno de los periodistas. Deben solicitar consejo de diplomáticos experimentados en este tipo de situación, expertos en seguridad privada, y organizaciones de periodistas como el CPJ. El Instituto Internacional de Seguridad para la Prensa tiene un Centro Global para asistencia en caso de secuestro, denominado Global Hostage Crisis Help Centre, que puede recomendar expertos para este tipo de casos. El Centro Dart para el Periodismo & Trauma puede aconsejar a las partes afectadas como obtener ayuda psicológica para integrantes de la familia y otros. (Véase Capítulo 10 Reacciones Frente al Estrés). El hecho de cumplir o no con las demandas de los captores es una pregunta difícil. Paciencia y emociones serán probadas a medida que el suplicio continúa.

Editores y familiares deben hacer todos los esfuerzos para presentar un frente unido, designando a una persona como el canal de comunicación con las autoridades y como vocero público. Las autoridades bien pueden adoptar decisiones independientes y contrarias a los deseos de la familia y colegas, pero el hecho de establecer un mensaje claro y consistente a las autoridades y a la prensa mejora la posibilidad de influir de manera efectiva en la toma de decisiones.

La mayoría de los gobiernos tienen políticas establecidas de no pagar antes demandas de rescate, si bien en la práctica una serie de gobiernos, incluyendo a Francia y Japón, han ayudado a pagar rescates a cambio de la liberación de periodistas secuestrados. Editores y familiares pueden o no influir en las decisiones de un gobierno de desplegar una operación de rescate. El gobierno británico conversó con editores, pero luego tomó su propia decisión de ordenar una operación de rescate para un ciudadano británico-irlandés trabajando para el The New York Times en Afganistán en 2009. El reportero del Times, Stephen Farrell, fue rescatado pero un periodista afgano quien estaba trabajando como guía de Farrell, Sultan Mohammed Munadi, fue asesinado.

Los secuestradores pueden coaccionar a un medio para que emita propaganda o cobertura sesgada de su punto de vista. En los ’90, las guerrillas de izquierda y paramilitares de derecha en Colombia con frecuencia secuestraban periodistas para obligar a los medios a cubrir sus agravios políticos. En 2006, TV Globo en Brasil difundió un video casero detallando las deficiencias del sistema carcelario luego de un grupo criminal local secuestrara a un reportero y un técnico de la emisora. Los dos periodistas fueron más tarde liberados. Los editores necesitan reconocer que aceptar las demandas de los secuestradores puede invitar intentos futuros de cobertura coaccionada.

En otra forma de coerción, los captores pueden demandar que un periodista formule declaraciones propagandísticas en video. Algunos periodistas han aceptado, calculando que puede aumentar sus posibilidades de liberación segura. Otros han resistido en la creencia que demostrar independencia puede otorgarles alguna influencia con sus captores. La decisión depende enteramente de las circunstancias y de los individuos involucrados.

Respondiendo a Amenazas

Las amenazas no son solo tácticas diseñadas para intimidar a periodistas críticos; son a menudo seguidas por ataques. Un 35 por ciento de los periodistas asesinados en las últimas dos décadas fueron amenazados previamente, según la investigación del CPJ. Debe tomar las amenazas con seriedad, prestando particular atención a aquellas que sugieren violencia física.

Cómo responder depende en parte a circunstancias locales. Denunciar una amenaza a la policía es en general una buena práctica en lugares con un fuerte estado de derecho y fuerzas de seguridad confiables. En países donde las fuerzas de seguridad son corruptas, denunciar una amenaza puede ser inútil e incluso contraproducente. Estos factores deben ser evaluados con cuidado.

Es necesario informar sobre amenazas a los editores y colegas de confianza. Asegúrese que conocen los detalles de la amenaza, incluyendo su naturaleza, cómo y cuándo fue realizada. Algunos periodistas publicitan amenazas a través de sus medios o sus propios blogs. Y denuncian amenazas a grupos locales e internacionales de libertad de prensa como el Comité para la Protección de los Periodistas. El CPJ publicitará la amenaza o la mantendrá confidencial de acuerdo a su discreción. Muchos periodistas han señalado al CPJ que publicitar amenazas les ha ayudado a protegerlos de daño eventual.

Periodistas bajo amenaza también pueden considerar un cambio temporario o permanente de fuente. Los editores deben consultar de cerca con un periodista que enfrenta amenazas y acelerar un cambio de cobertura si es requerido por razones de seguridad. Algunos periodistas amenazados han descubierto que un tiempo fueron de una fuente sensible ha permitido que una situación hostil disminuya su intensidad.

En circunstancias severas, los periodistas pueden considerar reubicarse dentro o fuera de su país. Periodistas amenazados deben consultar con sus seres queridos para evaluar potencial reubicación y buscar ayuda de sus medios y grupos profesionales si la reubicación es considerada necesaria. El periodista de investigación colombiano, Daniel Coronell, se vio obligado a reubicarse con su familia en Estados Unidos por dos años a comienzos de 2005 luego de enfrentar una serie de amenazas, incluyendo el envío de una corona funeraria a su hogar. Coronell retomó su trabajo investigativo cuando regresó a Colombia y a pesar de que las amenazas continuaron, llegaron con menor ritmo e intensidad. El CPJ puede proporcionar consejo a periodistas bajo amenaza y, en algunos casos, ofrecer apoyo directo como asistencia para reubicación.


Próximo capítulo: Seguridad de la Información


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